Los chicos del CD Cerruda están ilusionados con el objetivo que se han marcado en Maspalomas, que consiste en superar la primera fase de la competición, “y de ahí en adelante que sea lo que Dios quiera”, según señala su joven técnico, Nauzet Ramírez, de 22 años y con Nivel 1 de entrenador, que trabaja en el sector de la carpintería.

Ramírez –primero por la derecha de pie en la foto anexa- cuenta con Óscar Sarmiento –primero a la izquierda, también de pie- como segundo entrenador y dejó el fútbol de manera prematura debido a una lesión, tras haber jugado como mediocentro en el Balos, Ingenio y el propio Cerruda.

CD_CERRUDA.JPG

“Ahora mismo estoy cómodo dirigiendo a los alevines, pero dentro de unos años tengo previsto obtener los restantes niveles de entrenador para ponerme al frente de conjuntos de categorías superiores”, dijo el técnico, que también reconoció que “añoro jugar al fútbol, aunque lo hago en aficionados cuando mi trabajo me lo permite”.

El entrenador del Cerruda –club cuyo alevín se proclamó campeón del Torneo de Maspalomas en 2013- ya lleva tres años al frente de estos jugadores, “aunque a Maspalomas iremos con los justos, porque hay niños que se han ido a otros equipos o a vivir a la península con sus padres. Llevaremos 11 niños, en su mayoría de segundo año, e iremos a disfrutar y a intentar superar la primera fase, y luego que sea lo que Dios quiera”.

El pasado año, estos mismos chicos compitieron en la Fase Canaria de la Danone Nations Cup-Copa Rodagón, pero no pudieron superar la fase inicial, mientras que en la Liga van por debajo de la mitad de la tabla, “porque cuando llegan los malos resultados se desilusionan, aunque cuando están con moral juegan muy bien”, manifiesta Nauzet.

El Cerruda intenta jugar al contraataque, haciendo un tipo de fútbol que se adapta a estos niños que en categoría benjamín quedaron campeones jugando de esa manera, y el líder del conjunto es el mediapunta Ivanchu –cuarto por la derecha agachado-, por el que ya se ha interesado la UD.

A Maspalomas irán también los padres de los jugadores, que siempre acuden a dar ánimos, y cuya presencia en la grada se hará notar.