El pasado 2 de junio Carlos González, canterano de la UD Las Palmas, cumplió el sueño que tenía desde pequeño: debutar con el primer equipo. Fue ante el Almería y lo hizo luciendo el dorsal 37 a la espalda. Pocos días después, el joven futbolista de 22 años recibió por parte de Rodagon Sport la invitación para ser el padrino de esta 7ª edición.

 

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¿Cómo recibiste la noticia de que ibas a ser el padrino? 

 

Me contactó un entrenador que yo tuve, que actualmente está en el Juvenil ‘C’ de la UDLP, y me comentó que Carlos Dávila -director del torneo- quería que fuese la imagen de la competición e ir como invitado. Me puse muy contento y acepté sin pensarlo. Es un honor para mí. 

 

Eres muy joven y hace no mucho estabas participando en este mismo torneo. ¿Qué recuerdas?

 

Me acordaré siempre del premio que me dieron al jugador promesa. ¡Me hizo mucha ilusión! La verdad es que es un torneo muy especial. Se juegan muchos partidos cada día y durante el torneo se viven experiencias únicas que van más allá del fútbol.  

 

Siempre es especial cuando eres pequeño y comienzas a jugar al deporte que más te gusta. ¿Qué echas de menos de aquella etapa? 

 

Para cualquier niño el fútbol es lo más importante. Más que nada porque implica divertirte con los amigos haciendo lo que más te gusta. Es el escenario ideal. Además, a la vez que disfrutas también te forman no solo como futbolista, sino también como persona. Eso es muy importante. 

 

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Ahora vuelves al torneo y no para jugar, sino como una figura que puede ser muy importante y representativa para los niños. Muchos quieren seguir tus pasos. 

 

Puede sonar muy repetitivo, pero lo que más le diré a los chicos cuando esté con ellos es que salgan al campo a pasarlo bien. Ellos saben que, si quieren llegar lejos y ser profesionales tienen que ser muy constantes y sacrificados, pero si no son felices jugando y salen con una sonrisa después de cada partido, todo lo demás no sirve. 

 

El fútbol canario está lleno de jugadores talentosos, pero para llegar a lo más alto imagino que no basta solo con eso. ¿Verdad? 

 

Trabajar, trabajar y trabajar. Esa es la receta y la pócima mágica. Si es verdad que al futbolista canario siempre se le relaciona con ese perfil fino, de mucha calidad y con muy buen trato de balón, pero la intensidad y el esfuerzo son básicos para poder competir siempre al máximo nivel. 

 

¿Muy diferente el fútbol de aquí en comparación con el de la península?

 

Sí, no es lo mismo. En la península tienen algo que adquieren desde bien pequeños que es el saber competir. Sin embargo, en los últimos años sí es cierto que cada vez estamos mejorando más y evolucionando mejor en esa faceta, tanto a nivel profesional como en el fútbol base. Vamos por buen camino.